por Gabriel Zaid
Hay quienes se reúnen a conversar con amigos, y se alegran de verse y
de participar en las noticias, ocurrencias y opiniones que van tejiendo
la conversación. No fácilmente admiten a desconocidos, y menos aún si
llevan algún propósito. En una tertulia, el fin de la reunión es la
reunión.
Pero las reuniones pueden mediatizarse con fines
ulteriores: que las buenas ideas y los buenos amigos y los buenos
oficios tejan algo más que una conversación: redes de relaciones y de
ascenso. Las reuniones, entonces, no son tertulias, sino paréntesis de
respiro y planeación de los trepadores on their way up.

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